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Xennials: Entre lo análogo y lo digital

  • Writer: Zaimeé Bonilla
    Zaimeé Bonilla
  • 1 day ago
  • 4 min read



Crecí leyendo el periódico, viendo las noticias en la tele y escuchando discusiones de política en el comedor de mi casa. ¡Claro que me gusta enterarme de las cosas! De las buenas y de las no tanto; de las que amplían el conocimiento y de las que embrutecen, porque de alguna forma también te enseñan. Por eso cuando me encuentro en medio de esta nueva generación, los que viven con el celular pegado a la mano y dicen saberlo todo porque, o se enteran a través de las redes sociales, o porque lo buscan de inmediato en Google con Siri, vacilo un poco. 


No vamos a criticar. Cada generación tiene sus pros y sus contra, y ultimadamente en algún momento terminaremos diciendo que todo tiempo pasado fue mejor, pero el uso irremediable de la tecnología lo vamos a terminar pagando muy caro. Empecemos con la Generación X y Y, los Xennials, esos que nacimos entre 1976 y 1985. Crecimos análogos y estrenamos la era digital. Fuimos los últimos en disfrutar de una niñez libre de tecnología, y cuando digo libre de tecnología, me refiero a que si no estabas frente al televisor a las 4:00 pm, te perdías el episodio del Chavo y no lo volvías a ver hasta el próximo día, a la misma hora y por el mismo canal.


Era diferente, no había prisa. Jugábamos hasta después de la puesta del sol, sin mucha supervisión, sin electrónicos portátiles. El teléfono tenía cable, a menos que por suerte tuvieras un inalámbrico de aquellos que tenían antena, pero no te podías ir muy lejos. La bicicleta era una pieza fundamental de transporte y a las 5:00 pm se veían las noticias sí o sí. En la escuela había un salón de computadoras, el único en todo el plantel con aire acondicionado. Eras feliz cuando la maestra llegaba a la clase con un televisor y un VCR montado en un carrito. Por el módico precio de ¢.25 podías ver una película sentado en el piso del salón con las luces apagadas.


Los UPC no existían y las cajeras de las tiendas eran diosas marcando la compra producto a producto. Se pagaba con cash, cheque, y si tu familia tenía algo de dinero, también con tarjeta de crédito. No sabíamos lo que era la inmediatez. Teníamos que esperar, a veces semanas, para revelar las fotos de un rollo de cámara. Nuestras mamás ordenaban todo por catálogo y los viajes se planificaban con un agente. Usábamos libros para buscar información, y los trabajos de la escuela se escribían a mano. 


Cuando me acercaba a comenzar la universidad, el Internet empezó a despuntar entre las masas. Ante nuestra incredulidad, el asunto de usar un dial-up modem para conectar la computadora con la línea de teléfono resultaba surreal, pero no podía ser más cierto. Nos tomó su buen tiempo adaptarnos a su uso, pero era fascinante ver cómo nos podíamos comunicar con gente de otros países con el clic de un botón. Todo fue relativamente rápido, aunque aún lo análogo permeaba, como los beepers, los floppy disks y los walkman, pero ya empezábamos a ver el .com y la @ como algo que había llegado para quedarse. 


Entonces llegó el nuevo milenio, y con él una avalancha de aparatos que comenzaron a sustituir los equipos análogos a una velocidad ridiculísima. En menos de una década pasamos de cámaras de rollo, a digitales, a teléfonos con cámaras. También fuimos desde discos para almacenar datos, a USB´s, a almacenamiento en una nube en Internet. La música dejó de cargarse en libretas de CD´s. El dinero no nos daba para lo rápido que el mercado de la tecnología avanzaba. 


Yo seguía comprando mi periódico en la luz. A veces compraba uno, a veces todos, en especial cuando las noticias eran trascendentales. Pero, ya avanzaba un periodismo digital que llegaría para relegar el papel a un segundo plano. 


Haciendo su entrada triunfal a finales de la primera década del 2000, llegó Facebook para desplazar irremediablemente los sitios de chat y el tan conocido Myspace. Salió al mercado el primer iPhone que maravillaba a todos con su innovadora tecnología del tacto, capacidad de almacenamiento y elementos audiovisuales. En un aparato lo tenías todo: computadora, televisor, cámara, radio, calculadora… Para ese entonces el auge de Youtube crecía a nivel global, y nosotros los de la vieja escuela estábamos brutalmente maravillados.


El resto es historia…La Inteligencia Artificial, que ha estado entre nosotros desde antes de darnos cuenta, ya reina en nuestro entorno, y lo que parecía fascinante algunos años atrás, simplemente ya no lo es. Nos leen las huellas digitales, los rostros y hasta el iris. Nos rastrean la vida con algoritmos ¨inofensivos¨ que determinan nuestros gustos y hasta la clase social a la que pertenecemos. Apenas leemos el periódico y al abrir los ojos, buscamos en las redes sociales qué ha pasado en el mundo, en vez de confiar en la prensa.


La tecnología ha pasado a ser de un entretenimiento, a parte integral de nuestras vidas, nos guste o no. Desde buscar trabajo hasta conocer al amor de tu vida, todo lo hacemos a través de un dispositivo. Las conexiones humanas se han perdido y permea, aún entre los más jóvenes, el tedio y la insatisfacción. Si perteneces a mi generación, o incluso a las de antes, sabes a lo que me refiero. En cierta forma agradeces los avances tecnológicos, pero a la vez los culpas, y a veces, los aborreces.


Es posible dar un paso atrás, aunque estés como yo, sentad@ en algún Café con tu ¨smart watch¨ y tu ¨smart phone¨,  tus ¨wireless headphones¨ y tu ¨laptop¨, dependiendo del ¨bluetooth¨ y del ¨Wifi¨, y escribiendo sobre cómo hemos sucumbido a la tecnología en vez de pelearla. Es imposible ir en contra de la corriente, por lo menos en ese aspecto, pero puedes dar la lucha cuando en alguna oficina sacas un libro y te pones a leer mientras esperas, cuando pagas con efectivo, o escribes a mano en un cuaderno. También lo haces cuando hablas con tu hijo en un restaurante en vez de darle el celular, cuando ves el noticiero, o escuchas en un tocadiscos algún vinilo de antaño.


Es imposible hacer esta escritura corta, así como lo es terminarla. Te invito a que escribas en los comentarios, en el blog o en las redes, cómo peleas la tecnología ¨or how you embrace it¨, o lo que extrañas de cuando aún no existía. Déjanos leer tu historia…



 






 
 
 

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