¿De dónde sale la inspiración?
- Zaimeé Bonilla

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¿De dónde sale la inspiración? ¿En qué lugar se esconde cuando no la tienes expuesta a flor de piel? ¿Se esconde tal vez en la punta de la pluma con la que escribes, o en la superficie del papel?
No se sabe. La llamada musa inspiradora no existe en ningún lugar específico. Lo he descubierto a la fuerza, detrás de las muchas horas en las que me he sentado a esperar que llegue. Con el teclado de la computadora debajo de mis dedos, el café humeante sobre la mesa, en el coffee shop más hype de la ciudad. Con el fino cuaderno viendo las palomas en el patio, o detrás de un escritorio en la oficina que pensaba necesitaba para poder escribir.
No hay manual, ni libro, ni conjuro mágico que te ayude a sacar esos maravillosos, y algunas veces oscuros pensamientos que tienes en tu cabeza. No existe, no se sabe cómo. A veces llegan en los momentos menos oportunos; en medio de una conversación, mirando a través de una ventana, conduciendo, en el baño…
¿No sé cómo lo haces? La verdad es que yo tampoco. A mi entender todo el mundo tiene la capacidad de escribir. Si puedes pensar, puedes escribir, así de simple. Ahora, puedes montarte en un avión y llegar al fin del mundo, y como quiera no vas a encontrar la inspiración. Porque no es algo que puedas guardar en una cajita y sacarlo cuando lo necesites. Es escurridiza, no tiene posición particular ni dirección específica. Puedes pasar días buscándola sin encontrarla.
Dice la afamada escritora Isabel Allende que para escribir necesitas una sola cosa: disciplina. Ni la computadora, ni el cuaderno, ni el bolígrafo más costoso del mundo te van a llevar a ser exitoso escribiendo. Pero, ¿qué es la disciplina? ¿A qué se refiere cuando dice que si eres disciplinado con tu escritura, vas a poder llegar lejos? ¿Y la musa?
Desde la escuela nos enseñan erróneamente que los artistas, aquellas personas que crean, necesitan inspiración, la llamada musa. Musa, en femenino, como si se tratara de un cuerpo semidesnudo, una diosa, que trae consigo la inspiración divina. Nosotros nos creemos el cuento, y pensamos que un papel, una ventana, un lienzo en blanco tienen que traer consigo la musa. De no ser así no produces, y si no produces no eres nadie.
Llevo muchos años escribiendo, pensando equivocadamente, que para poder ser exitosa necesito prácticamente que se alineen los planetas, y eso es imposible. Pensaba que no había manera de que siendo una profesional, madre, esposa, hija, etc., iba a tener la más mínima posibilidad de acercarme a lo que por tantos años he querido hacer: escribir.
Entonces es cierto, el cuento de la musa no es más que una patraña, un invento que sirve como excusa para los que carecen de creatividad, los que no dedican el tiempo, la disciplina que requiere el proceso de crear algo. Y lo descubrí de casualidad, cuando me topé con el libro de Julia Cameron Write for life. Una lectura sencilla pero poderosa, que sirve no solo para los que queremos escribir, sino también para los que necesitan un empujón para salir adelante con ese proyecto que por tanto tiempo han anhelado.
Estoy segura que has escuchado mil veces que cuando quieres ser bueno en algo, tienes que practicar. Hacer, hacerlo bien, hacerlo mal, lo que sea que quieras. Y es por esa razón que te encuentras mis escritos, porque aunque nadie los lea son parte de esa práctica, la que tanto necesito. Hoy mi escritura no depende de la inspiración y mucho menos de la diosa Musa, Hoy mi escritura depende del tiempo que yo le dedique, de las tardes, las mañanas y las noches en las que decido que quiero ser mejor.
Hoy mi escritura es corta, y si de alguna forma te sirve, es también alentadora. Dedícale tiempo a eso que tanto deseas, y no busques el momento perfecto, ese momento es ahora.




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